Reportaje
Bioeconomía forestal para unir resiliencia climática y desarrollo rural
El cierre de este número de Savia Rural coincidió con la celebración del Día Internacional de los Bosques, el 21 de marzo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) eligió para esta edición el eslogan Bosques y economías. ‘Economías’, que no ‘economía’, porque se piensa en los bosques como origen de una bioeconomía forestal generadora de múltiples servicios y productos, desde madera y frutos silvestres al turismo, el agua y el secuestro de carbono. Todo ello debe ser la base de economías familiares, comunitarias, locales, como apuntan FAO y diversos proyectos puestos en marcha en España.
“El papel de los bosques como motor de la prosperidad económica va mucho más allá de los ingresos y los puestos de trabajo derivados de la producción forestal y el comercio de materias primas renovables y alimentos: los bosques también sostienen la agricultura familiar y comunitaria, mejoran la productividad agrícola y salvaguardan la salud de las cuencas hidrográficas”. Con estas palabras, FAO presentaba el Día Internacional de los Bosques 2026, y añadía: “Los bosques son indispensables para economías sanas, hoy y para las generaciones futuras”.
En España estamos en el camino de cumplir con esta máxima, a escala estatal y local. En el primer caso las herramientas son la Estrategia Forestal Española Horizonte 2050 y el Plan Forestal Español 2022-2032, que la desarrolla. De los cinco ejes que articulan estas políticas, el tercero está enfocado a la bioeconomía forestal y atañe a varios de sus objetivos generales: impulsar la bioeconomía circular reconociendo un papel protagonista al sector forestal; modernizar y poner en valor las cadenas de producción forestal; participar en las políticas de transición energética y descarbonización; y contribuir al desarrollo socioeconómico sostenible del medio rural.
A escala local hay decenas de ejemplos. Se podría comenzar por muchos de los 75 grupos operativos y 67 proyectos de innovación vinculados a la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas (AEI-Agri), que desde 2014 han abordado mejoras en la gestión de explotaciones y masas forestales y en la industria asociada. Se podría continuar con las casi cuatro millones de hectáreas y 4.000 cadenas de custodia (sobre madera, setas, frutos, papel, corcho…) certificadas con PEFC o FSC. Y culminar con una de las últimas informaciones aportadas desde una entidad que ha participado en muchos de los grupos de la AEI-Agri: la Fundación Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León (Cesefor) y su estudio para la Mesa del Castaño del Bierzo (León). [...]
Texto: Javier Rico / Fotografía: ASFOSO