La “Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura” (FAO) designa el 2026 como “Año Internacional de la Agricultora”


La “Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura” (FAO) designa el 2026 como “Año Internacional de la Agricultora”

23 de Enero de 2026

Dinamización rural
Cambio climático y gestión de recursos naturales
Mujeres
Resiliencia y competitividad

La “Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura” establece esta distinción como acelerador de la igualdad de género en el medio rural


  • La “Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura” establece esta distinción como acelerador de la igualdad de género en el medio rural
  • La iniciativa pone el foco en el reconocimiento, los derechos y la resiliencia de las mujeres que sostienen la producción de alimentos

Las mujeres desempeñan un papel esencial en los sistemas agroalimentarios de todo el mundo, desde la producción y transformación de alimentos hasta su distribución y comercialización. Sin embargo, su contribución sigue estando infravalorada y condicionada por desigualdades estructurales.

Con el objetivo de cambiarlo, la ”Asamblea General de las Naciones Unidas” aprobó en 2024 la declaración de 2026 como “Año Internacional de la Agricultora” (“IYWF”, en inglés), una iniciativa liderada por la “Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura” (FAO). Esta declaración busca situar a las agricultoras en el centro del debate internacional y promover acciones concretas para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más justos e inclusivos.

El papel de las agricultoras

Las agricultoras participan en todas las fases de la cadena de valor agroalimentaria y desempeñan funciones diversas y complementarias. Su trabajo es clave para la seguridad alimentaria, la nutrición y la estabilidad económica de millones de hogares rurales. Entre las principales aportaciones de las agricultoras están:

  • Producción de alimentos básicos para el consumo local y los mercados.

  • Transformación, conservación y comercialización en circuitos formales e informales.

  • Gestión de recursos naturales y transmisión de conocimientos tradicionales.

  • Sostenimiento de los medios de vida familiares y comunitarios.

El término “agricultoras” engloba una gran diversidad de realidades: tanto agricultoras propiamente dichas como ganaderas, pequeñas y grandes productoras, pastoras, pescadoras, apicultoras, trabajadoras agrarias, empresarias rurales, mujeres jóvenes y mayores, mujeres indígenas, refugiadas o desplazadas con o sin titularidad de la tierra o del ganado, entre otras.

Desigualdades y retos

A pesar de su peso en la fuerza laboral agraria mundial, las agricultoras continúan enfrentándose a barreras estructurales que limitan su productividad, sus ingresos y su capacidad de adaptación frente a crisis económicas y climáticas. Los principales retos a los que se enfrentan son:

  • Acceso limitado a la tierra, a la titularidad de explotaciones y a los derechos de uso.

  • Dificultades para acceder a financiación, crédito, seguros y servicios financieros.

  • Menor acceso a tecnologías, formación y servicios de extensión agraria.

  • Condiciones laborales más precarias, con mayor informalidad y brechas salariales.

  • Escasa participación en los espacios de toma de decisiones a distintos niveles.

Estas desigualdades no solo afectan a las mujeres, sino que reducen el potencial productivo y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios en su conjunto.

Objetivos

El “IYWF” se concibe como una herramienta para pasar del reconocimiento a la acción, impulsando cambios estructurales que perduren más allá de 2026. Los objetivos son:

  • Sensibilizar sobre el papel esencial de las agricultoras en los sistemas agroalimentarios.

  • Impulsar políticas públicas que eliminen las brechas de género en el medio rural.

  • Fomentar inversiones orientadas al empoderamiento económico de las mujeres.

  • Reforzar el acceso equitativo a recursos productivos, tecnología y conocimiento.

  • Mejorar la disponibilidad y el uso de datos desagregados por género.

A lo largo de 2026 se desarrollarán acciones de comunicación, espacios de diálogo y actividades de intercambio de experiencias a escala local, nacional e internacional.

Asimismo, también se pone el foco en la relación entre género, agricultura y cambio climático, donde las mujeres rurales se ven afectadas de forma desproporcionada por los impactos medioambientales, pese a desempeñar un papel central en la gestión de los recursos naturales. Esto se explica por el menor nivel de ingresos que tienen, lo que limita el acceso a recursos y tecnologías.

Año de reconocimiento

El reconocimiento a la mujer agricultora con el “IYWF” representa una oportunidad para transformarlo en políticas efectivas, inversiones y reformas normativas que mejoren de forma tangible las condiciones de vida de las mujeres rurales. Avanzar hacia la igualdad de género en la agricultura no es solo una cuestión de justicia social, sino una condición imprescindible para construir sistemas agroalimentarios más resilientes e inclusivos.

Además, esta designación se suma a otras iniciativas impulsadas por la FAO en favor del medio rural en 2026, como el “Año Internacional de los Pastizales y los Pastores”, orientado a la gestión sostenible del territorio y los medios de vida asociados.